Un lugar pensado para acoger a niños y adolescentes que necesitan un entorno seguro y humano para iniciar un proceso de recuperación y cuidado. No se trata de un Hospital, sino de una Casa.
La arquitectura se convierte aquí en terapia. Colaboramos con especialistas en psicología visual, auditiva y espacial para llevar la neuro-arquitectura a su máxima expresión: colores suaves que transmiten calma, geometrías que aportan equilibrio, texturas que humanizan los espacios, y un uso estratégico de la luz natural que envuelve cada estancia en serenidad.
Los interiores se organizan como espacios familiares: salas de estar acogedoras, comedores con arte colorido y lleno de vida, habitaciones compartidas luminosas y patios que conectan con la naturaleza. En el exterior, una zona de aguas terapéuticas y un área de juegos completan la experiencia de cuidado integral.
El edificio, de 1.200 m², se realizó mediante construcción industrializada, garantizando un proceso rápido, eficiente y sostenible, sin renunciar a la calidad ni a la calidez.
Para PDG Arquitectos, este hospital ha supuesto un proyecto profundamente especial. Una obra en la que la técnica se puso al servicio de lo humano, y en la que descubrimos, una vez más, el poder de la arquitectura para sanar y acompañar.
Agradecemos profundamente la confianza depositada por nuestro cliente.